
Revelaciones
Álvaro Diego Gómez
y Gerd Leufert
Septiembre, 2026
Esta exposición reúne el trabajo de Gerd Leufert y Álvaro Diego Gómez Campuzano, dos artistas que, desde lugares distintos y con materiales diferentes, han construido formas de pensamiento visual a partir de la repetición, el signo y la transformación de motivos vinculados con lo ancestral. Leufert lo hace desde el diseño y la gráfica, a través de sus Nenias; Gómez Campuzano, desde la escultura, a través del nudo y los Ornamentos-Quero.
En la Venezuela de mediados de siglo, Leufert fue una figura fundacional del diseño gráfico, y de ese oficio —no de la pintura— nacieron sus Nenias, desarrolladas entre finales de los años sesenta y los noventa. Son un motivo obstinado: una figura que vuelve una y otra vez, sometida a una combinatoria estricta de ángulos y curvas, entre lo orgánico y lo abstracto. Leufert, como «traductor», vuelve a la vida lo antiguo al trasladar la huella ancestral al presente, sin imitar sus formas materiales.








Revelaciones
Álvaro Diego Gómez
y Gerd Leufert
Septiembre, 2026
Esta exposición reúne el trabajo de Gerd Leufert y Álvaro Diego Gómez Campuzano, dos artistas que, desde lugares distintos y con materiales diferentes, han construido formas de pensamiento visual a partir de la repetición, el signo y la transformación de motivos vinculados con lo ancestral. Leufert lo hace desde el diseño y la gráfica, a través de sus Nenias; Gómez Campuzano, desde la escultura, a través del nudo y los Ornamentos-Quero.
En la Venezuela de mediados de siglo, Leufert fue una figura fundacional del diseño gráfico, y de ese oficio —no de la pintura— nacieron sus Nenias, desarrolladas entre finales de los años sesenta y los noventa. Son un motivo obstinado: una figura que vuelve una y otra vez, sometida a una combinatoria estricta de ángulos y curvas, entre lo orgánico y lo abstracto.
En la Venezuela de mediados de siglo, Leufert fue una figura fundacional del diseño gráfico, y de ese oficio —no de la pintura— nacieron sus Nenias, desarrolladas entre finales de los años sesenta y los noventa. Son un motivo obstinado: una figura que vuelve una y otra vez, sometida a una combinatoria estricta de ángulos y curvas, entre lo orgánico y lo abstracto.
Leufert, como «traductor», vuelve a la vida lo antiguo al trasladar la huella ancestral al presente, sin imitar sus formas materiales.
La Nenia, así entendida, no cita lo prehispánico: lo traduce.
Ese procedimiento permite acercarlo a la obra de Gómez Campuzano. Sus nudos, realizados en cinta transportadora de acero articulada mediante bisagras, han sido relacionados con el quipu incaico, sistema de nudos utilizado para registrar y transmitir información antes y al margen de la escritura alfabética. De esa misma lógica surgen los Ornamentos-Quero que se presentan en esta muestra: variaciones sobre el quero, el vaso ceremonial preincaico, construido con bandas de acero oxidado. Como en las Nenias, una misma estructura se repite y se transforma según un conjunto de reglas.
En ambos artistas, por tanto, la serie no es una colección de variaciones libres, sino la insistencia sobre un problema formal.
La Nenia, así entendida, no cita lo prehispánico: lo traduce.
Ese procedimiento permite acercarlo a la obra de Gómez Campuzano. Sus nudos, realizados en cinta transportadora de acero articulada mediante bisagras, han sido relacionados con el quipu incaico, sistema de nudos utilizado para registrar y transmitir información antes y al margen de la escritura alfabética. De esa misma lógica surgen los Ornamentos-Quero que se presentan en esta muestra: variaciones sobre el quero, el vaso ceremonial preincaico, construido con bandas de acero oxidado. Como en las Nenias, una misma estructura se repite y se transforma según un conjunto de reglas.
En ambos artistas, por tanto, la serie no es una colección de variaciones libres, sino la insistencia sobre un problema formal.
La repetición no señala falta de imaginación: revela la existencia de un código. Leufert confía en la capacidad moderna del signo para ordenar la experiencia mediante formas económicas, replicables y universales. Gómez Campuzano trabaja, en cambio, con un material industrial que lleva inscrita la corrosión y con objetos vinculados a una memoria ritual. Allí donde la Nenia traduce una huella antigua al lenguaje moderno, el Quero convierte el residuo industrial en una forma ceremonial.
El nudo, la Nenia y el Quero convergen así escritura sin alfabeto: signos que no ilustran algo exterior a ellos, sino que registran en su propia estructura una manera de pensar. Leufert desde el plano y la disciplina del diseño; Gómez Campuzano, desde el espacio, el peso y la materia.
Ambos ocupan un territorio intermedio entre el diseño y la escultura, entre lo emblemático y lo formal, donde una forma puede repetirse indefinidamente porque todavía no ha terminado de decir lo que tiene que decir.
Santiago Rueda Fajardo
El nudo, la Nenia y el Quero convergen así escritura sin alfabeto: signos que no ilustran algo exterior a ellos, sino que registran en su propia estructura una manera de pensar. Leufert desde el plano y la disciplina del diseño; Gómez Campuzano, desde el espacio, el peso y la materia.
Ambos ocupan un territorio intermedio entre el diseño y la escultura, entre lo emblemático y lo formal, donde una forma puede repetirse indefinidamente porque todavía no ha terminado de decir lo que tiene que decir.
Santiago Rueda Fajardo
